Mensaje del Profr.Jorge Manuel Lazo,

durante la 5ta. Sesión Extraordinaria del Consejo Político Estatal

(Septiembre 22, 2018)

 

COMPAÑEROS PRIISTAS:

 

Nos encontramos en el punto más álgido de nuestra historia desde que surgimos en 1929.

 

El encuentro con la realidad hace 83 días nos golpeó duramente en todo el país; nos recordó que en la democracia las mayorías eligen y deciden, aunque a veces estas sean engañadas por espejismos.

 

Sin embargo, no podemos quedarnos inmóviles, lamentándonos por lo que dejamos de hacer para representar dignamente a la ciudadanía.

 

Por el contrario, tenemos que hacer un análisis exhaustivo, integral, autocrítico, objetivo y particularmente justo, libre de rencores.

 

El PRI demanda hoy más que nunca la unión de toda su militancia, pero también de una dirigencia que escuche y cumpla su encomienda política con dignidad y entrega absoluta.

 

De una militancia convencida, que sea fuerza creadora del pueblo y no factoría de intereses particulares. Pero al mismo tiempo, de una dirigencia que sienta al partido, que lo conozca desde adentro, que sea capaz de unir lo diverso y lo disperso.

 

La unidad de una militancia fuerte, multisectorial, que sea un vínculo permanente de colaboración con la ciudadanía. Y, paralelamente, de una dirigencia estatal que nunca deje sola a la militancia, que sea ejemplo de verticalidad y voluntad para caminar y trabajar con ella.

 

Una de las grandes lecciones que nos dejó el reciente proceso electoral, es que para ganar tenemos que desarrollar nuestra actividad en el territorio.

 

Ningún esfuerzo durante toda campaña valdrá si dejamos fuera al ciudadano de nuestra orbita de acción política.

 

Quienes eligen han sido muy claros. No quieren que se acuerden de ellos sólo durante las campañas políticas.

 

En política, como en la vida misma, no existen los vacíos. Alguien más los cubre en ausencia de quien se marcha. Por ello, permanezcamos en el lugar que la ciudadanía nos demanda, siempre al lado de ella.

 

Es momento de hacer un alto y redefinir el rumbo de nuestro partido.

 

Es momento de revalorar nuestros orígenes y regresar a los sitios donde surgió nuestra lucha política.

 

El PRI posee un legado histórico imponente, pero no puede seguir viviendo de sus glorias pasadas.

 

De cara al futuro, tenemos que apostarle a su reconstrucción total, para que sea un partido competitivo, democrático e incluyente.

 

Necesitamos abrir el debate sobre los grandes asuntos públicos y prepararnos para ganarlo, aportando soluciones viables convincentes. Escuchemos a otras fuerzas políticas, reconozcamos con madurez las coincidencias; pero también seamos inflexibles ante la sinrazón y la injuria.

 

Hagamos de nuestra vida interna el mejor laboratorio para el desarrollo de la conciencia social.

 

Seamos partidarios de la vanguardia y la innovación política, pero sin menosprecio a lo que antes demostró su eficacia.

 

Formemos a nuestros cuadros en el aula de capacitación, pero de la misma forma en la mejor universidad política que es el territorio. Con ideología, con participación política de verdad, estableciendo una relación cercana con cada joven, cada mujer y cada hombre.

 

Que cada priista se sienta orgulloso de serlo y ese orgullo lo haga avanzar siempre hacia la excelencia.

 

Frente a las fuerzas políticas que no poseen una historia propia porque la suya es híbrida de la nuestra, planteemos una posición inteligente, útil, que enarbole las causas populares del presente.

 

Estamos a tiempo.

 

Este es el tiempo de las definiciones.

 

No habrá más días perdidos; en cambio sí vendrán días intensos de trabajo para ganar el futuro.

 

Las puertas del partido son grandes y están abiertas para que entren los ciudadanos.

 

Démosle paso a una nueva etapa política en nuestro partido. Miremos más allá de lo inmediato.

 

Identifiquemos nuestras fortalezas y aprovechemos las oportunidades surgidas en el diario acontecer.

 

Si el PRI se reconstruye, también sectores, organizaciones, organismos especializados, comités municipales, subcomités, comités secciónales tienen que vivir esta etapa de cambio.

 

Reconocemos en Alejandro Moreno Cárdenas al líder que encabeza la gran transformación estatal de Campeche, pero también a un líder con presencia nacional que representa el empuje de generaciones capaces.

 

Con él, el priismo campechano seguirá siendo ejemplo nacional de orgullo, unión y de buena voluntad política.

 

Somos un todo político y la evolución ya inició con el liderazgo nacional de la maestra Claudia Ruiz Massieu, una priista con visión de futuro, en cuyas manos están estos primeros y trascendentales pasos hacia el resurgimiento de nuestro partido, cuyo destino es volver a ser la primera fuerza política nacional.

 

 

Hoy le manifestamos todo nuestro respaldo y toda nuestra voluntad colaborativa, maestra. Su presidencia del CEN, tiene y tendrá en el PRI de Campeche un equipo de trabajo dispuesto a ayudarle a construir nuevas fortalezas para nuestro partido.

 

PRIISTAS TODOS:

 

Asumo con responsabilidad la honrosa encomienda que han depositado en mi persona. Lo hago consciente de su importancia y de la enorme responsabilidad que representa adquirirla.

 

Me acompañará un cuadro de probada capacidad y valor como Hilda Eugenia Velázquez Rodríguez.

 

Juntos, daremos lo mejor para cumplir los objetivos que como instituto político tracemos.

 

Tendrán en nosotros a compañeros que como ustedes surgieron de las bases y quieren lo mejor para México y para Campeche.

 

No ofrecemos posiciones políticas, porque el PRI no es una agencia de vacantes, pero sí le ofrecemos y le otorgaremos a cada uno de los priistas, el reconocimiento al lugar de mérito que les corresponde, porque en este partido cabemos todos los priistas y todos los ciudadanos que queremos lo mejor para Campeche y para México.

¡Que así sea!

MUCHAS GRACIAS.